lunes, 28 de noviembre de 2011

17. No más increible que tus ojos

En el capítulo anterior...

Al fin quedamos con todos para volver a casa, tenía que prepararme para la cita con Justin.

Nos dejaron en casa y subí directa a mi habitación, para ponerme aquel precioso vestido (http://www.polyvore.com/ropa/set?id=35722054)


Mi hermana entró en mi habitación.

-¿A dónde se supone que vas?-Dijo ella mirando muy atenta el vestido.
-Voy a salir.-Dije yo, radiante.
-¿Ah sí? ¿Con quién?
-No voy a decírtelo…-Dije burlona.
-Vamos, Anna, no seas así.

Le lancé una mirada que lo decía todo, y sonreí como una tonta.

-¿¡Vas a salir con Justin!? ¿En serio?-Dijo ella entusiasmada.
Yo asentí y salí de la habitación ya arreglada, bajé y en el salón estaban mis abuelos y mi madre.

-Vaya Anna, estás muy guapa.-Dijo mamá, sonriente.
-Gracias mamá, quedé con Justin, y bueno…-Dije poniéndome roja.
-Estas hecha toda una señorita, cielo.-Dijo mi abuela.
-Estás preciosa, princesa.-Dijo mi abuelo.

Era inevitable que no me sonrojase.

-¿Mamá te importa acercarme a casa de Justin?
-No, vamos, será un segundo.

Llegué a casa de Justin y me despedí de mi madre. Me puse frente la puerta ya para tocar, cuando de repente vi un pequeño cartel, en el que había escrito algo.

‘’Shhh, no hagas ruido. Tengo una sorpresa para ti. Ves al salón si quieres descubrirla.’’
Yo sonreí para mí, me hizo tan feliz encontrarme con aquello, jamás nadie había hecho algo tan bonito por mí.
Llegué hasta el salón, y encima de la mesa había una nota, junto con una rosa roja enorme y preciosa.

‘’Así de bonita eres tú… Sigue hasta la cocina’’
No podía creer que todo aquello me estuviera pasando a mí, a cada nota que leía más me gustaba Justin.
Llegué a la cocina, y encima de la encimera había un cuenco lleno de fresas con chocolate, y una nota.

‘’Así de dulce eres tú…Y ahora si quieres descubrir tú sorpresa, ves al jardín’’
Agarré una fresa, y me la comí, estaba buenísima. Salí al jardín, y fue espectacular… el porche estaba adornado con un montón de luces. Nada más salir me encontré con otra nota.

‘’Sigue el sendero de luces…estás muy cerca’’
Era precioso, segui aquel sendero, lleno de luces, y pétalos, hasta por fin llegar a la piscina.

Y allí estaba, sentado, mirando sin interés el agua.

-Justin…-Dije susurrando, pero para que él me oyera.
Él se giró rápidamente, y sonrió muchísimo al verme… Estaba tan guapo, más de lo que ya era.
-Veo que eres lista, has sabido encontrar el camino.-Dijo bromeando.
-Qué idiota eres, de verdad.- Los dos reíamos.- Bien… ¿Y mi sorpresa?-Decía haciéndome la ingenua.
-¿De verdad no te lo imaginas?-Mirándome extrañado.
-Sí me lo imagino, quiero que me lo digas.
-Esta noche, yo soy tu sorpresa.-Dije susurrándome al oído.
Me sonrojé muchísimo.

Cogió mi mano, y me acercó a la piscina, justo al lado había un picnic, la manta en el suelo, y un montón de comida.

-Justin esto es…precioso, de verdad.-Estaba tan emocionada.
-Sabes que te mereces esto y más.-Dijo sin dejar de mirarme.

Nos sentamos y empezamos a cenar. Estuvimos hablando, bromeando, riendo. A cada minuto que pasaba pensaba que nada podía ser más perfecto.
Cuando terminamos, me tumbé, y miré las estrellas.

-¿No crees que son increíbles?-Dije yo.
-¿Las estrellas?-Dijo él tumbándose también.
 Yo le miré, sonriente, y asentí.
-Sí, bueno… solo hay una cosa que las supera.
-¿Ah sí? ¿El qué?
-Tus ojos.-Dijo mirándome, eso hizo que el corazón me diera un vuelco.- Tus ojos son más increíbles que todas las estrellas del firmamento juntas.

Yo me quedé sin palabras, realmente no sabía que decir.
-¿Cómo lo haces?-Pregunté.
-¿Cómo algo el que?-Dijo él.
-Ser así. Solo tú sabes ser así.
-No sé a qué te refieres, soy un chico normal y corriente.
-No Justin, tú eres de todo menos normal y corriente.

Él me miro con esa ternura que le caracteriza.
Se hizo un silencio, pero ya no era de esos silencios incómodos, todo lo contrario, era un silencio, reconfortante, necesario, especial, único.

-Ven, aquí conmigo.-Dijo él.
Yo me acerqué y me tumbé a su lado.

Estuvimos callados, y de pronto él empezó a cantar, U smile.
Yo escuchaba con atención, su voz era tan dulce, tan inconfundible, y en esos momentos solo era mía.
Siguió cantando, y sin querer las lágrimas brotaron de mis ojos.

Yo le miré, y el al verme se asustó.
-¿Qué te pasa?-Dijo.
-Nada. Qué… la canción es preciosa, Justin.

Se me quedó mirando y se incorporó, y me ayudó para que yo también lo hiciera.
Me secó las lágrimas, con las yemas de sus dedos.

-Anna…tengo que decirte algo…-Dijo muy serio, mirándome muy fijamente.
Yo sonreí, y asentí.
-De verdad… que… enamorarme de ti es lo mejor que me ha pasado.-Dijo muy serio.
Eso sí que hizo que algo muy dentro de mí se removiera, y que saltaran mil chispas entre nosotros.
Y sin decir nada, se fue acercando muy poco a poco a mí, se quedó a escasos milímetros de mis labios.
-O me besas ya, o te juro que me volveré loca.-Dije desesperada por sentir sus labios.
Él sonrió. Y al fin, sus labios se juntaron con los míos, era tan perfecto. Mi corazón empezó a ir más rápido que nunca, jamás había sentido eso con nadie. Era tan dulce, tan tierno, tan real, tan maravilloso… que nunca pensé que fuera algo así. Y tampoco pensé que un beso podría despertar tantos sentimientos en mí. Una traviesa lágrima de felicidad, de alegría se deslizó veloz por mi pómulo.  

Nos separamos, y apoyamos frente con frente, mirándonos, sonrientes y felices.

-Justin Drew Bieber… eres el chico más loco que conozco.
-Qué conoces, y conocerás.-Dijo otra vez con su arrogancia.
-Oh vamos… ¿Estás de broma? Acabas de arruinar el momento más bonito de mí vida con tú chulería.-Dije riendo.
Se me quedó mirando, y sonrió, para que luego, sin que yo lo esperara se lanzara a besarme de nuevo.

De repente se levantó y salió corriendo, yo me quedé bastante aturdida. ¿A dónde habría ido?

Narra Justin.

Fui corriendo a la cocina, a coger las fresas con chocolate.
Era increíble, por fin, era mía, mía y de nadie más… y con lo que me había costado.
Y aún no me podía explicar tal perfección. Por qué solo ella era la que me había hecho sentir las mejores sensaciones de toda mi vida. Y estaba claro, que ahora no iba a ser fácil que se escapara de mí.
No estaba feliz, ni alegre… todo, superaba esos sentimientos, estaba mucho más que eso. Y ahora entendía esa frase de… ‘’por qué solo tú me haces volar más alto que las nubes’’.

Volví con las fresas, y allí estaba ella… tan extraordinaria, tan genuina… oliendo esa rosa, que le había regalado horas antes.

Narra Anna.
Por fin volvió. Con el cuenco de fresas con chocolate. Cuando lo vi, sonreí, como una enana.

-No podían faltar…-Dijo volviendo a sentarse a mi lado.

Nos las comimos, entre besos y caricias.

De repente unté mi dedo en el chocolate, y sonreí maliciosa… Él me miró algo asustado. Y sin que él se lo esperara, restregué mi dedo en su nariz, manchándole de chocolate.

-¡Serás…!-Dijo riendo, mientras él también untaba el dedo en chocolate.

Yo me levanté, riendo, y eché a correr para que el no me alcanzara y me manchara.

-¡No! ¡Justin! ¡Para!-Decía entre risas, corriendo por todo el jardín.
-¡Te vas a enterar!-Decía riendo.

Al fin pudo alcanzarme, pero de la fuerza que hizo, los dos caímos al suelo… riendo como niños pequeños.

-Venganza…-Dijo encima de mí.
-No, por favor…-Yo no podía para de reír.
Nos quedamos callados, y sin poder evitarlo volvimos a besarnos.

Estuvimos toda la noche haciendo el tonto, aún no sabía cómo podía pensar todas esas cosas horribles… en realidad era el mejor chico que había conocido en toda mi vida.

-Justin…-Dije muy seria. Él asintió en señal de que me escuchaba.- ¿Sabes que dentro de 3 días me voy, no?-Dije apenada.
-¿Cómo? ¿Solo tres días? ¿Estás loca?-Dijo asustado, a la vez que triste.
-Solo estamos aquí de vacaciones, y es lo que dijimos de quedarnos, tendré que volver a California…
-Anna… ¿En serio? Justo ahora…-Dijo bajando la cabeza, decepcionado. Yo le cogí la barbilla e hice que me mirara a los ojos.
-Pues en vez de ponerte así porque no disfrutamos de estos tres días…-Dije mirándole.
-Tienes razón.-Me sonrió. Y yo le devolví la sonrisa. Y al instante volvimos a besarnos.

Me tuve que ir, ya que mi madre vino a recogerme. Nos despedimos, y me fui a casa.

Llegué a casa, me tiré en la cama y suspiré ¿Enamorada? Quizás. A penas dormí, estuve toda la noche pensando en él, y en lo increíble que era.  

2 comentarios:

  1. Oyee me encaantaa la historiaa L) escribees mui bieen tienes q seguir!! yo tambien estoy aciendo unaa t la dejo por si qiereees leerlaa :)
    http://tuyyojb.blogspot.com/

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  2. eow
    super
    lindisimo el capi de hoy incluso me regañaron porque me sirvieron comida y yo me puse a leer este capi y el pasado XD
    espero el siguiente
    atte:ilsee:)

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Una nueva sonrisa, gracias ♥