Las semanas pasaron rápido, a lo que me quise dar cuenta, ya estaba en el avión rumbo a Atlanta, estaba muy emocionada, y tenía muchas ganas de ver a mis abuelos. A papá le gustaría verme así de feliz. Digo me gustaría, porque mi padre murió cuando yo tan solo tenía 4 años.
Llegamos, y allí estaba mi abuelo esperándonos para llevarnos a casa. Mi hermana y yo corrimos a abrazarlo.
-Mis pequeñas…-Dijo él con una sonrisa enorme.
-¡Abuelo!-Dije yo achuchándole aún más.
-¿Qué tal el viaje?-Preguntó el ayudándonos con algunas maletas.
-Muy pesado, tenía muchas ganas de llegar ya.-Dije yo.
Llegamos a casa de los abuelos, que estaba en la zona residencial, lo que quería decir que eran casas enormes, muy bonitas, y lujosas. Ya casi ni me acordaba de la casa, desde que murió papá no íbamos, y yo solo tenía 4 años.
Entré en la casa, llamando a gritos a mi abuela, hasta que la encontré cocinando en la cocina.
-¡Abuela!-Grité de alegría, mientras me dirigía a abrazarla.
-¡Anna!-Dijo ella, viniendo hacia mí.-A ver que vea lo guapa que estas…-Dijo separándose, para echarme un vistazo. Di una vuelta, para que pudiera verme mejor.- Estás preciosa.-Dijo con una sonrisa, acariciando mi cara.
En ese momento entraron mamá y Andie en la cocina, y saludaron a la abuela. Más tarde subimos arriba a acomodarnos, cada una teníamos una habitación, la casa era gigante, y preciosa.
Mi habitación tenía vistas a la calle, y entraba muchísima luz, y no había cosa que más me gustase. Tenía una cama enorme y un baño propio, era perfecto. Iban a ser los mejores 15 días de mi vida.
A los 10 minutos, la abuela llamó para ir a comer.
Mi hermana, Andie. Bajó ensimismada en su Iphone.
-¿Qué miras?-Pregunté yo, curiosa.
-No creo que te importe.-Dijo ella pasando de mi.
-Vamos, Andie…dímelo.-Insistí.
-Pues no sé si sabrás que Justin Bieber vive aquí en Atlanta, pero no sé exactamente donde, y eso intento averiguar.
-Andie, otra vez el niñato ese. Eres una pesada. Jamás lo verás, Atlanta es muy grande. Y además es tonto y un creído, no sé cómo te puede gustar.
-Anna, olvídame. Te dije que no te importaría, así que cierra esa bocaza.-Dijo ella enfadada.
-Chicas, parar ya.-Dijo mamá, regañándonos.-Y tú Andie, nada de móviles en la mesa.-Ella resopló y guardo su móvil en el bolsillo.
Comimos todos juntos, y nos pusimos al día de un montón de cosas. Los abuelos nos contaron que pronto haríamos amigos, que eran todos muy simpáticos. A mí la idea no me hizo muchas gracia, por que hacer amigos no es que se me dé precisamente bien.
Terminamos de comer, y descansamos un poco.
-Andie, ¿damos una vuelta?-Dije yo entrando en su habitación.
-No.-Contestó secamente.
-Vamos… ¿sigues enfadada?-Dije sentándome a su lado en la cama.
-Tú qué crees…-Dijo sin ni siquiera mirarme.
-Vale, lo siento Andie…no fue mi intención.-Dije arrepentida.
-Que no Anna, ahora no tengo ganas. Adiós.-Dijo echándome.
-Pues tú sabrás. Adiós.-Y cerré de un portazo.
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